Amaya vino como voluntaria por diez meses. Regresa en 2007. Desde Mallorca sigue apoyando siempre.

Cristina y Alejandro vinieron desde Zaragoza y son ahora colaboradores importantes de Amantaní desde allí. Gracias.

Raquel García M. llegó de La Palma y, tras su estancia en Amantaní, desarrolla el proyecto Mantay (2000).

Rafa Femenías apoya a Amantaní a todos los niveles durante cuatro años y cinco estancias.

Pilar Navarro, voluntaria a tiempo completo durante año y medio en Amantaní, abre en 2006 el Hogar Santa Marta en Puerto Maldonado (hoy Ana Almedro Rodríguez).

Lourdes Sánchez-Monge viene a Amantaní por dos meses y regresa para seguir haciendo trabajo voluntario durante un año.

Fred Branson viene de voluntario en 2007 y regresa en 2008, implicándose con la comunidad de Ccorca a través de Amantaní UK.

 

Marina y Curro no desconectan de Amantaní y van regresando, la última este 2018. Gracias.

Kristina vino de Noruega en 2004 6 meses. Regresa ya psicóloga en 2009.

 

Cómo ayudarnos: Voluntarios

Amantaní nace tras dos años de voluntariado en una asociación católica, PRODEIN, que nos dio la oportunidad de conocer de cerca una realidad y a personas comprometidas con ella. Empezamos como un grupo de voluntarios.

A través del voluntariado buscamos:

•  Servir de base para que el voluntario tenga la posibilidad de conocer la realidad con la que trabajamos y se implique con ella, porque el conocimiento de la realidad nos compromete.

•  Mejorar y enriquecer nuestro trabajo por los niños.

 

Nuestras condiciones para aceptar voluntarios son:

•  Mínimo dos meses de trabajo voluntario.

•  Mínimo cinco días a la semana, con un horario mínimo de seis o cinco horas y media diarias (de 28 a 30 horas semanales).

•  Periodo continuado: sin interrupciones por turismo.

  • Capacidad de comunicarse en español sin dificultad.

Necesitamos sobre todo profesionales de salud y educación, pero aceptamos a todas las personas que quieran dedicar el tiempo que solicitamos para ayudar.

No podemos proporcionar alojamiento, pero sí comida.

Pese al apoyo que nos brinda el voluntariado, éste viene con frecuencia limitado por la necesidad de adaptación a otra cultura, la falta de experiencia y la brevedad de la estancia para un trabajo que requiere de aprendizaje, así como las frecuentes bajas por enfermedad. Por eso pedimos un mínimo de dos meses.

Con frecuencia, una vez en Cusco, se acaba imponiendo la oferta turística y el intento de compaginarla con el voluntariado es a costa de interrumpir éste. Esto supone una dificultad para organizar nuestro trabajo por los niños.

El voluntariado es algo muy serio. No puede convertirse en un pretexto para viajar, una puente para contactar con gente en otro país, un contexto para hacer prácticas lingúisticas o para consumo de experiencias.

Proponemos hacer primero voluntariado en el propio país antes de hacerlo en el extranjero.

Si no puedes cumplir las condiciones que necesitamos para mejorar nuestro trabajo, por favor abstente y espera a poder cumplirlas.

 

Cuestionario preselección voluntarios

Acta de Compromiso para firmar al llegar

 

Esperamos poder cubrir tus motivaciones y las nuestras.

 

Preguntas frecuentes de los voluntarios

 

 

 

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